El error más grave después de matar es regresar a la escena del crimen. No conforme de haber pasado tantas penas, lágrimas y sueños incumplidos, personas casi borrosas, regresamos al pasado sin freno. Como si el sufrir fuera casi algo necesario para poder continuar, ya que de alguna forma el tiempo no va a retroceder, y lo único que ganas es amargarte aún más la vida. Pero es inevitable, es algo que el humano por naturaleza hace, casi como el respirar, una noche de insomnio, las luces apagadas, y es ahí cuando tu mejor amiga llamada soledad comienza a susurrarte al oído sobre aquellas experiencias que habías jurado enterrar, pero no, siempre han estado ahí latentes esperando algún momento de debilidad, para poder nutrirse de tu sentimiento de miseria. Y por si fuera poco, no es suficiente el ruido patético de tu lloriquear, ¡no!, debes amenizar la velada con tu lista de reproducción llamada "hoy tengo ganas de sufrir" con los temas más melancólicos y un tanto masoqui...