Pudiste

 


Pudiste ser Julio César…



Y yo el imperio Romano que habitabas.

Pudiste ser benévolo y verdugo en mis celdas de concreto,

pero te pusiste la armadura, y empuñaste tu espada contra mi.

Pudiste ser el dueño de mis tierras y sembrar en ellas la cosecha de toda una nación, 

pero dejaste hambrienta a mi húmeda ladera y nada sembraste en el huerto del castillo que pudo ser tuyo. 


Decidiste estar en guerra y antes de esclarecer tu pergamino de estrategias ya estabas buscando mis puntos débiles para atacarme. 


Pudiste ampliar mis reformas y reconstruir la historia pero te proclamaste dictador y entonces escape de tu dominio, porque ya sabemos cómo terminan las historias con los dictadores. 


Espero que no te desintegres como el ejército de Pompeyo y reclames alguna otra Roma algún día. 




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