Renovación de fin de año
Escribir siempre es mi solución
para renovarme, no creo que pueda definir a cabalidad mi estado actual, han
sucedido muchas cosas a lo largo de este año como para concretar uno, ya este 2020 está a nada de concluir, y debo decir que termine sorprendida de como
suscitaron las cosas en este periodo del tiempo. No me espere para nada todo lo
que viví en este año. Para bien o para mal todo sucedió como debió suceder, y en cierta parte pensar en ese hecho me da
paz.
Por supuesto me siento agradecida
de todo, cada experiencia sin duda fue un aprendizaje, sin embargo lo que
más lamento de este año es seguir
distante de una parte de mi familia, es como no estar del todo completa. Me acostumbre a estar rodeada de una familia numerosa, y ahora estar con tan solo una parte de ellos
es realmente duro.
Esta época siempre me pareció
linda, de verdad me gusto siempre poder dar a los demás mucho de mí para
hacerles feliz, así fuese con gestos muy muy pequeños, el compartir se hacía
ameno y ver una sonrisa en el rostro de un ser amado era y siempre será muy gratificante para mí.
Hoy nos quedan solo algunas cosas
de esos bellos momentos, por supuesto que el hecho de estar vivo es suficiente
para dar gracias, sobre todo en un año donde pusimos a prueba nuestro coraje y
nuestra determinación ante los obstáculos, creo que no muchos podrán decir
“sobreviví a una pandemia en un país socialista” sin embargo sacamos lo mejor
de nosotros para sobrellevar este proceso y no enloquecer con la cuarentena que termino siendo un año
entero.
Una mezcla de muchos
sentimientos, algunos inéditos,
surgieron en este 2020, compartí de una manera inusual con gente muy especial,
que me ayudo a soportar procesos duros por los que transite, no dudo que Dios todo lo que hizo posible fue
para mi bien, sin embargo una parte de mí se quedó en la melancolía, en las
dudas y el miedo, y no sintiendo que existiese un mañana decidió renunciar,
como estrategia de paz interior, sé que se lee absurdo, pero así fue.
Este último mes aprendí a
conllevar las ansias de querer vivir
desmesuradamente, aprendí a controlar
mis expectativas ante las circunstancias y las personas, y eso me ha concedido tranquilidad, me he
esforzado menos, no estoy planificando ni pensando en el mañana, ya que siempre
he sido muy metódica, me estoy avocando a vivir el hoy justo como es, aceptando
el hecho de que los cambios por más que yo pudiera propiciarlos no dependen exclusivamente de mí. Siento que ha
sido un gran avance, porque a pesar de que estuve todo el año queriendo reinventarme,
termine adaptando la lección más importante que nos quiso dejar este año:
“podrás hacer muchos planes, pero es Dios quien decide”
Sé que para una gran cantidad de
personas el 2020 fue catastrófico, pero viéndolo desde otra perspectiva y desde
mi experiencia personal siento que este
año en particular me fue de mucho beneficio. Este año me enfrente con toda
clase de demonios, muchas noches sentí que no podía continuar, me deje llevar
por la tristeza, la soberbia, el orgullo, y además de eso me sentía lejos de la
persona que siempre he querido llegar a ser, pero esas lecciones que aprendí en
todos esos procesos fueron necesarias y determinantes para tener claro el
camino que sé que debo seguir, debo decir que me gustó mucho todo ese tiempo
que tome para mí, fue el primero año desde que tengo 18 años en el que no
trabaje, mi situación económica no fue la mejor, pero Dios me proveyó lo
necesario. En este tiempo pude seguir desarrollando mis intereses y afianzar mi
amor por la escritura como un ventanal a la renovación.
Gracias a Dios yo y mi familia
contamos con buena salud y además jamás falto un plato de comida en nuestra
mesa, tuve un techo seguro bajo mi
cabeza, una cama donde descansar, y un regaño de mi madre que jamás puede faltar. Así que si, te doy gracias 2020
por todo lo que dejaste, te vas, y me
dejas mucho, y me apego a cabalidad a mi convicción esperanzadora, de que todo
lo que Dios hace es bueno, y todo lo que Dios permite es necesario.
Por ultimo me queda agregar el
siguiente consejo, ámense unos a otros,
abrácense, bésense, díganse que se aman, compartan todo el tiempo posible con
su gente, dense a los demás sin miedos,
y vivan el día a día como si fuese el último instante que viven, traten
en lo posible de ser felices, acepten sus imperfecciones como seres humanos,
admitan sus equivocaciones, pero sobre todo, no olviden lo que han aprendido a
lo largo de estos tiempos tan difíciles. Paz y bien para todos. Y
recuerden, no hay tiempos malos, solo
tiempos mal aprovechados. Todo pasa, nada es eterno, y todo es experiencia.
Otro año se nos va, aquí
seguimos…

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