Alguna chispa de energĂ­a


A veces la forma más efectiva que encuentro de poder expresarme es escribiendo, porque existen ocasiones cómo está en las que intento decir muchas cosas pero me enmudezco y no salen las palabras de mi boca por más que quiera gritarlas, ni las lágrimas de mis ojos por más que sienta todas las ganas del mundo de llorar,
 llorar a cántaros, es como si por un momento fuese tan solo un maniquĂ­ inexpresivo, un objeto inanimado, como si todo en mi se detuviera y quĂ©dase inerte de expresiones, aunque sintiendo mucho dentro de mi pero sin poder manifestarlo de algĂşn modo. 

Y es que se me está haciendo difĂ­cil vivir cada dĂ­a, aunque estoy consciente que en si todo es un reto, y todo en la vida se trata de ir quemando etapas para nuestra propia evoluciĂłn, 
la verdad es que todo se siente cada vez más duro, más misterioso, más disperso, más incĂłmodo, más incompleto, más difuso. 
No se si producto de esta pandemia que nos asota y que nos tiene cada vez más contra la pared, pero muchas cosas parecen perder sentido, y ciertamente muchas personas están estancadas e incluso perdiendo la razĂłn, ya no somos los mismos y ¿quiĂ©n puede culparnos de no serlo realmente? si estos tiempos están siendo tan oscuros,
 y más viviendo en un paĂ­s como este que nos recuerda cada dĂ­a que estamos perdiendo la vida esperando encontrarnos de cara nuevamente con la libertad perdida.
 Y con todos esos seres queridos que emigraron a otras tierras con el propĂłsito de encontrar oportunidades y sobre todo esperanza, algo que aquĂ­ perdieron totalmente. 

Durante años me he refugiado en las letras porque en ellas he encontrado mi lugar seguro,
 mi manera de manifestar todo lo que me agobia en el exterior y que no logro drenar en algĂşn punto,
 es como si a travĂ©s de ellas pudiera elevarme en mi máxima expresiĂłn y sentirme más viva, 
más comprendida, más acompañada, menos sola.
 Quizás más apoyada por aquellos que me leen y se identifican con cada cosa que escribo. Aunque no suelo escribir para los demás escribo para mi, y si en ese proceso alguien se siente beneficiado o animado por mis letras, yo encantada.
 No quiero parecer antipática pero siempre rayo en lo honesta hasta parecer cruel ante muchos ojos. Pero ciertamente la crĂ­tica existe desde que el mundo es mundo. Entonces que más da! 

A pesar de lo antes mencionado quiero dar gracias a todos los que están, asĂ­ sea de una forma curiosa, muda, esporádica, silente, inexpresiva, la verdad es que cuando pienso en ese detalle, me percato de que humanamente nunca se está solo del todo, y no me refiero a la soledad fĂ­sica ciertamente, si no a la soledad emocional, si es que eso realmente existe, o es que me lo estoy inventando, pero hay personas que siempre se identificarán con lo que uno expresa, hay momentos en los que la vida te pone de frente con diversas realidades no muy distintas a las de otras personas, unas peores, otras más o menos complicadas, y entre todas esas similitudes te identificas y al ver que no eres el Ăşnico que tiene conflictos decides, y empiezas a tomar decisiones trascendentales para motivarte a los cambios necesarios que te convienen para tu crecimiento constante. 

A todas estas, debo llegar al final de este texto no sin antes decir que gracias a Dios tenemos dones con los que podemos manifestarnos para poder sobrellevar la vida y sus retos, sus cambios, sus etapas, esos momentos duros, amargos, felices... y no olvidando que, siendo solidarios y constantemente buenos con lo que damos al mundo podremos aspirar alguna chispa de esa misma grandiosa energĂ­a para nosotros mismos.  

¡Muchas gracias por llegar hasta aquĂ­!





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