Historia de ayer

 Nuevamente hoy estuvimos juntos bajo las sábanas de nieve,

 ¿quién es? pregunte yo desde el otro lado de la puerta de la habitación de hotel mientras estaba con mi juego de ropa interior azul lavanda, 

tú reíste y dijiste tu nombre “...”

Yo escuchando tu risa también reí, tu tenías el conocimiento de saber que esa era una de las tantas bromas que tenía contigo, solo contigo.

Te estaba esperando, te dije mientras abría la puerta,tenía velas encendidas y el aire acondicionado en 22 grados, ya sabes que no me gusta estar en el polo norte, mi cuerpo es caliente, aunque mi corazón sea frío.

Entraste a la habitación y pusiste tú mochila sobre el buró, mientras yo me senté a orillas de la cama y te observé sin detenimiento, tu detrás de la puerta te quitaste tu suéter favorito, ese azul de gorrito que usabas mucho en esas mañanas frías de clases, ese suéter qué olía a humedad y a ti, y a mí, todo junto, tan unido como un abrazo en la montaña. 

Luego te quitaste tu franela blanca y tus jeans medio gastados, tus cómodas zapatillas negras y tus medias blancas de paño.

Mientras yo te veo desvestirte pienso en lo afortunada que soy de tenerte, y tú ya sin ropa vienes hacia mí como un lobo que quiere acabar de una vez con su presa,

pero entonces me miras y al verme al borde de la cama observándote detenidamente te estremeces, y acabas abrazándome fuerte, besas mi cabeza y mi cabello, tocas mi rostro, me ves, me ves como si nunca antes me hubieses visto, y yo también te veo, te veo y te demuestro mi amor con tan sólo mirarte, y así nos perdemos entre miradas intensas y besos de esos que sólo se necesita agua para apagarlos.

En el centro de la cama nos entrelazamos y nos volvemos infinitos entre sábanas tan blancas como la nieve, velas y el calor de nuestros cuerpos; “no necesito nada más que a ti”, te digo mientras estás dentro, y tu contestas, “yo nada soy si no te tengo”, y en un choque de sensaciones morimos en el otro al mismo instante, y por la habitación pequeños destellos de colores inundan nuestra visión mientras nos amamos. 

En reposo te acuestas sobre mi pecho para sentir mi corazón y dices, “se ha descongelado un tanto tú interior, ese bum bum retumba intensamente”

Yo te contesto: “es que este corazón se vuelve una flama solo si tú estás cerca” tu sonríes con la sonrisa más dulce que jamás volverán a ver mis ojos, mientras yo

te abrazo contra mi pecho y te digo que te amo, y sin hacer cuenta me quedo dormida con tu pecho en el mío e ingenuamente creo que viviré allí para siempre...

Cuando despierto de aquel bello momento y me levanto de ese sueño profundo noto que no estoy entre las mismas sábanas, ni con tu pecho en el mío, ni con los 22 grados de temperatura, por el contrario estoy sudando y mi cuerpo ansioso se siente abandonado porque estoy sin ti. 

Entonces con una sensación de nostalgia absoluta me doy cuenta de que te soñé, de nuevo

te soñé, si, ¡hoy te soñé!






Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Conectando 🔌

Pudiste