Enlistada, fragmentos de una soldado.
Aún no logro descifrar lo que ocurrió aquel día, ni como pude tener el coraje de darle chance a mi voluntad para escapar de áquel auto encierro, las paredes de áquel cubiculo donde por voluntad propia había decido aislarme con la intención de no volver a escuchar a mi corazón estaban hechas para ensordecer mis pensamientos, estás dominaban mis sentidos, pero por fin escapando de mis turbios deseos de volverme hielo, deje atrás la amargura que consumían los segundos de mi existencia en aquella espera infinita y absurda de no querer sentir nada, y huí, por inercia ate los cordones de mis botas y corrí con fuerza lejos de aquellas hermeticas piezas de concreto, llegando a esa plaza tampoco transitada carente de belleza y llena de olvidos me topé con un montón de hojas secas que se habían desprendido de sus ramas,
me sentí llena de energía sin quererlo, con un nudo en la garganta al contemplar su deterioro prominente, pude nuevamente y despúes de un largo período de tiempo volver a sentir los latidos frescos de mi corazón retumbando fuerte en mi pecho, al punto de sentir desgarrar mis oídos con sus golpes, estos parecían maliciosos, en ese preciso instante me recordaron cruelmente que mi corazón aún estaba vivo y libre para seguir sintiendo, esa era la advertencia más peligrosa, sin duda como a un soldado a punto de entrar al campo de guerra, me pusieron sobre aviso, pero como dice el dicho, guerra avisada no mata soldado!, ahora usaré las botas de combate y me enlistaré, sin duda lo haré.

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