2022 que te marchas

 


   Este año 2022 parte hacía el tren de nuestros recuerdos, pero antes de que se vaya, hay un montón de cosas que quiero agradecer, porque aprendí demasiado, aprendí de todo y todos, incluso de personas que solo conocí de paso, personas con muy malas intenciones que por circunstancias de la vida también me enseñaron a no ser nunca como ellas, además de eso mi lista de propósitos personales con las que empecé este año como referencia para mi crecimiento fue tomada en cuenta en su gran mayoría de renglones, y me siento orgullosa de ello.

 Primeramente supe como establecer limites interpersonales, aunque hubo una ocasión en la que me encontré en el mismo punto de partida de siempre, sintiendo en que todo seria mas sencillo sino tuviera una extensa capacidad para sentir, pues de allí se desprende la vulnerabilidad que queremos controlar a través de esos limites establecidos. Pero en líneas generales no permití que ninguna personas me dañara, ni a mi ni a lo que represento. 

Por supuesto que creí mas en mi misma, porque con el tiempo de este año trabaje aún más en mis capacidades y cualidades y supe todo mi valor como para dudar de lo que puedo lograr, y aunque algunas veces sentí miedo de comenzar con ciertos retos, con valentía los asumí y los enfrente, recordando que siempre hay que mirar hacia adelante.

 Me puse de prioridad, y aprendí a conocerme mas para así no dudar en ningún momento de lo que puedo querer o no en mi vida. Exprese abiertamente como me sentí, aunque claro, en algunas excepciones me encontré demasiado sensible y por mi propio bien, me resulto mas sano callar que decir una sola palabra.

Este año no tuve contacto cercano con el amor de pareja, de nuevo el pequeño cretino de cupido se encontraba de viaje por otras tierras, y muy alejado de mi, sin embargo hubieron algunos crush, pero ninguno hizo match. Y mi Profe Briceño aún sigue con su esposa Ingrid.

 Ilusoriamente este año me deje llevar por uno que otro atractivo físico que me demostró como en un millón de oportunidades anteriores lo vacías que están las mentes de quienes se encuentran aliados con ese dote. Y en verdad no son lo mìo.

Debo decir que este año viví mucho mas confiada que en años anteriores y es porque trabaje en mi vida espiritual de una forma mas amplia y explore la fe de varias maneras, dejándome esclarecido el panorama en diversos escenarios y dejando atrás las expectativas hacia el futuro y hacia las personas en general. 

Trate en la medida de lo posible, porque en realidad es una de las cosas mas difíciles de conseguir, de no juzgar nada ni a nadie, y vaya que es un arduo trabajo, en el que la clave sin duda es mantenerse cerca de Dios en todo momento, puesto que Cristo comía con los que mas alejados estaban del camino y básicamente dejo claro a quienes no entendían esto que el venia a mostrar el sendero a los pecadores no a los justos. Así que si Cristo siendo el Rey del Universo no juzgo ni juzga a nadie, ¿porque nosotros si?

Me siento muy feliz de anunciar que este año, me dedique a escribir mas, cosa que en verdad me apasiona hacer, porque es la mejor manera de andar con mi mochila ligera y no cargar con tanto peso que a veces me oprime como un prisionero de guerra.

En todo momento me sentí confiada como ya lo dije antes, en los planes de Dios para mi vida, y aunque en pocos momentos me senti frustrada por no entender como se daban ciertas cosas, la verdad es que todos los detalles de los sucesos que ocurrieron me hicieron sentir mas adelante, en victoria. Porque sin duda Dios sabe que batallas dar a sus hijos.

Este año además hice un amigo muy especial, que me apoyo en circunstancias poco favorables y desinteresadamente me ha escuchado de forma constante, me ha dejado drenar emociones a través de mis maneras de expresarme y en verdad eso es algo para agradecer con total convicción ya que en estos tiempos estar para alguien de la mas mínima forma representa una carga para los demás. Así que ¡gracias por estar!

Este 2022 en general me dio una larga lista de alegrías incluso mas que de tristezas, que aunque si las hubieron, no determinaron para nada mi año. 

Primero que nada saber que Dios me ama y me alcanza su favor no tiene precio en lo absoluto para mi.

 Tener a mis dos padres vivos con todo lo que hemos enfrentado en el mundo también le añade mi gratitud, tener entera salud, tranquilidad y paz espiritual, haber conocido nuevas personas y de buen corazón, tener otras amistades mas allá de las habituales, tener pan en mi mesa, un techo, una almohada donde recostar mi cabeza, tener a mi familia, a mi perrita Tokio, haber ayudado a quien me pidió un favor, poder dar de mi lo mejor a los demás, seguir desarrollando con humildad los dones que Dios me ha dado y con ellos tener un buen criterio para cosas constructivas, sin la menor duda, claro que representan la mayor de las alegrías para mi.

 Me siento agradecida de todo lo vivido y explorado estos doce meses. Y antes de que te vayas solo quería decirte gracias, muchas gracias ¡2022!





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